Mendoza todavía está procesando la energía que se vivió el sábado en el Auditorio Bustelo. La gira «6×6» de Las Pelotas no fue solo un festejo por sus 36 años de historia; fue una cátedra de rock, una noche de comunión y un recordatorio de por qué son una de las bandas más grandes y queridas de nuestro país.
Si estuviste ahí, sabés de lo que hablamos. Si no, te contamos en 5 momentos por qué esta noche quedará grabada a fuego en la memoria del rock mendocino.
- El Estallido Inicial: «Ya no estás» y un Bustelo que se vino abajo.
No hubo tiempo para especular. Con la puntualidad de los grandes, la banda subió al escenario y lanzó los primeros acordes de «Ya no estás». La reacción fue instantánea: una explosión de energía que sacudió los cimientos del auditorio. Fue el primer aviso de que no sería una noche tranquila, sino una celebración con el volumen al máximo. El Pogo Sagrado: «Bombachitas Rosas» y la catarsis colectiva.
Hay canciones que se escuchan y hay canciones que se sienten en el cuerpo. «Bombachitas Rosas» pertenece a las segundas. Apenas arrancó el riff, se abrió un pogo masivo y liberador en el corazón del Bustelo. Fue el momento de la catarsis, de saltar, de cantar con el alma y de sentir que el rock sigue siendo ese lugar de desahogo que todos necesitamos.La Emoción a Flor de Piel: «Será» y el coro más grande de Cuyo.
Uno de los momentos más compartidos en redes sociales, y con razón. Cuando Germán Daffunchio entonó las primeras frases de «Será», el tiempo pareció detenerse. Miles de celulares se encendieron, pero sobre todo, miles de gargantas se unieron en un coro perfecto y desgarrador. Fue el instante en que la potencia se convirtió en pura emoción, demostrando la increíble profundidad de las letras de la banda.El Himno que Nos Une: «Capitán América» y el ritual definitivo.
Si hay una canción que define el vínculo de Las Pelotas con su gente, es esta. «Capitán América» no se canta, se grita, se vive. Ver a todo el auditorio saltando al unísono, abrazándose y cantando «¡acá estoy, y éste es mi lugar!» fue, simplemente, conmovedor. Es en ese momento donde uno entiende que la banda creó más que música: creó un sentido de pertenencia.La Mirada de Germán: El Veredicto Final.
Más allá de la música, la conexión de Daffunchio con su público fue palpable. Su mirada recorriendo el auditorio al final del show, mezclando gratitud y orgullo, fue el cierre perfecto. Era la imagen de un líder viendo a su tribu, a esa gran familia que han construido a lo largo de 36 años de himnos, rutas y rock and roll.
Las Pelotas pasó por Mendoza y dejó una certeza: son eternos.